El asesor fiscal, el mayor bien de una empresa

El asesor fiscal, el mayor bien de una empresa

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Las razones por las que puede fracasar una empresa son muchas. El intentar abarcar demasiado, el no trabajar lo suficiente, el desinterés, no contar con un buen equipo, y sobre todo, el no tener un estricto control sobre los gastos del negocio.

Muchas de las personas que deciden emprender, piensan que es suficiente con tener ganas y trabajar mucho, y que poco a poco las cosas empezarán a salir bien, sin tener en cuenta cosas como índice de supervivencia, fondo de maniobra o flujo de caja, conceptos que conocen muy bien los y las asesores contables y que suponen la diferencia entre el éxito y el fracaso empresarial. Y es que tener un buen asesor es el mejor bien que puede tener una empresa, ya que asegura la total transparencia de los datos para poder así, responder ante las circunstancias cambiantes, a las necesidades del momento.

Joan tenía un pequeño comercio de electrodomésticos  en Alicante, un negocio en principio fructífero, dada la ubicación y la calidad del producto, tanto que en poco tiempo pudo abrir otro en otra zona también muy importante de la ciudad. Pero unos años después, el negocio empezó a generar pérdidas. El problema, como más tarde reconocería Joan, había sido el no haber contado con un asesor, dejando todo en manos de su hijo, que pocas veces se encontraba en la provincia.

Afortunadamente la cabezonería de este hombre no llegó tan lejos como la de otros y finalmente contrató los servicios de una asesoría, concretamente los de la asesoría Matías Carrillo Carrillo, un despacho que nace en 1998 con el propósito de ofrecer soluciones a las empresas y autónomos que necesitan reducir sus gastos e impuestos aprovechando las opciones legales disponibles, ofreciendo a sus clientes un trato personalizado, adaptado a las necesidades de cada unoSu equipo humano lo componen los mejores Asesores Fiscales y Tributarios, Contables,  Abogados, Economistas y Graduados Sociales.

Por qué es tan importante contar con los servicios de una asesoría.

Como ya hemos dicho, gestionar un negocio obliga a prestar atención a multitud de trámites con organismos públicos como la Agencia Tributaria, Tesorería General de la Seguridad Social, Ministerio de Trabajo, Servicio Público de Empleo Estatal, Registro Mercantil y Registro de la Propiedad, entre otros, que quitan tiempo y suponen un esfuerzo añadido. Esto lo podría hacer con mayor efectividad una asesoría, dejando tiempo al empresario para dedicarse a lo importante, aumentar las ventas y obtener así más beneficios.

¿De qué trámites se ocupa exactamente un asesor?

El asesor se encargará de presentar los impuestos, del IVA, del IRPF en el caso de los autónomos, resúmenes anuales, confección y presentación de nóminas, seguros sociales, contratos laborales, altas, bajas, variaciones de trabajadores y autónomos, tramitación y presentación de subvenciones, representaciones ante el SMAC y el Juzgado de lo Social, asistencia en inspecciones de trabajo, tramitación de ERES y expedientes ante el FOGASA, inscripción en el Registro de Empresas Acreditadas, tramitación de pensiones y prestaciones de la Seguridad Social…

El contar con un buen asesor asegura que los trámites se realizan a tiempo y de manera eficaz, ya serán ejecutados por profesionales expertos en la materia, ofreciendo además las mejores soluciones a trabajadores y empresas para que puedan sacar el máximo rendimiento a su negocio.

Pero aunque todo sean ventajas, a la hora de contratar los servicios de un buen asesor se deberían tener en cuenta algunos aspectos importantes para no llevarnos sorpresas, como ha ocurrido en algunos casos.

¿Cómo saber si se trata del asesor o asesora adecuado?

Es fundamental contratar los servicios de un asesor que posea experiencia previa, y a ser posible con referencias, que se pueden obtener buscando en la web o en su perfil de línkedin u otras redes sociales, revistas, publicaciones, etc…

El buen asesor ha de saber encontrar la mejor solución a cada problema específico. Así mismo, ha de saber identificar cada uno en el momento de surgir.

Por último, un buen asesor ha de saber escuchar al cliente, y también hacerse escuchar, manteniendo una conversación fluida y eficaz en cada momento, procurando que su mensaje sea entendido y poniéndose en el lugar del cliente para que todo y todos puedan funcionar mejor.