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La limpieza por ultrasonidos

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4 años

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Ríase de aquel anuncio de lejía que anunciaba a su producto como la limpieza del futuro. Si hay un método de acabar con la suciedad incrustada que parece extraído de una película de ciencia ficción futurística, esa es la limpieza por ultrasonidos.  

Imagen clara de la aplicación de la tecnología puntera en la mejora de la calidad de vida del ciudadano, el aparato de limpieza por ultrasonidos se aplica, en sus distintas modalidades, en campos tan diversos como el científico –limpieza de tamices, pipetas, viscosímetos, cubetas e instrumental de trabajo, desgasificación de líquidos, disrupción de células, descomposición de sustancias radiactivas…-, la medicina general –instrumentos quirúrgicos, pinzas, sondas, escalpelos, bisturís, fórceps…-, la odontología –limpieza de prótesis, instrumental quirúrgico, limpieza de precisión de piezas dentales,…-, la óptica –aplicación en monturas, en la limpieza de cristales, el aclarado de lentes de contacto…-, la joyería y la relojería –relojes, maquinaria de medición, instrumentos de alta precisión, joyas y alhajas…- o el sector industrial –limpieza de componentes electrónicos, despeje de circuitos conductores, inyectores de gasolina, depósitos de material oleoso, matices y filtros…-.

La limpieza mediante ultrasonidos es una técnica altamente profesional que destaca por su rapidez y, sobre todo, su eficiencia sin parangón. Gracias a la especialización del proceso y a la velocidad de su acabado, solo se precisa contar con una máquina de limpieza por ultrasonidos para cumplimentar las tareas de limpieza deseadas, sin necesidad de asignar operarios al cuidado y vigilancia constante del aparato. Un ahorro en fuerza de trabajo que puede destinarse en cambio a labores más productivas. 

Su tecnología puntera permite a la maquinaria desarrollar ondas de alta frecuencia, por encima de los 20 kilohercios de frecuencia, que producen una reverberación tal que permite anular las propiedades adhesivas de la suciedad, característica fundamental para su presencia y acumulación en la superficie de los objetos. Una vez introducidos estos elementos a limpiar en un recipiente rellenado con agua, las ondas generadas por los ultrasonidos se traducen en una cantidad determinada y controlada de fuerza física, que es la que quiebra los enlaces mecánicos e iónicos de la suciedad o las impurezas incrustadas en los materiales. La variación constante entre depresiones y sobrepresiones en la ejecución de esta fuerza –o sea, el aumento y la reducción de los kilohercios aplicados por la máquina-, realizada en imperceptibles fracciones de segundo, provoca la implosión de las moléculas de agua a una velocidad de 40.000 veces por segundo. La acción de estos minúsculos impactos es la misma que la de un cepillado a escala microscópica. Un micro barrido susceptible de alcanzar hasta el más pequeño componente u oculto espacio de la estructura del objeto sin verse en la incómoda obligación de desmontarlo por piezas. El término científico que designa esta técnica es el de cavitación ultrasónica.

Las máquinas de limpieza por ultrasonidos suponen por tanto la herramienta perfecta para la limpieza de tipo industrial, un capítulo en demasiadas ocasiones poco o mal atendido a pesar de las estrictas normativas de higiene y salud pública impulsados desde los organismos autonómicos, estatales y europeos, requisitos ineludibles para la supervivencia empresarial de cualquier clase de negocio. Como primera razón a destacar, las técnicas ultrasónicas de limpieza garantizan una calidad microscópica en la higienización de las piezas, incluso en los rincones más recónditos que éstas presenten a causa de su morfología o de cualquier otro tipo de obstáculo físico. Y es que la amplia gama de programas que ofrece el menú operativo de la maquinaria elimina de un solo golpe estas barreras de otro modo inexpugnables. Son recursos tan prácticos como los sistemas de manipulación automatizada, el dispositivo frontal para el accesible vaciado del líquido, las plataformas neumáticas estudiadas para acomodar los movimientos de la cesta y con ello el impacto de las ondas de sonido, el reloj desconectador, los filtros antiparásitos o los procedimientos de mejora de la cavitación con el fin incrementar la velocidad y los resultados uniformes del lavado.

Por otro lado, no es baladí hacer mención a las ventajas económicas que aportan los aparatos de limpieza basados en los ultrasonidos. Desde el citado ahorro de tiempo –cifrado en aproximadamente un 80 por ciento en comparación con las técnicas de limpieza tradicionales-, hasta la reducción en el gasto en materiales y agua. La extraordinariamente baja concentración de productos químicos que demanda su preciso método de limpieza por inmersión previene el derroche de detergentes y productos desgrasantes, así como el empleo innecesario de agua.

A esto se le añade la posibilidad de incluir filtros especiales en la maquinaria en función de la clase de aplicación de limpieza elegida en el programa. En conclusión, la limpieza ultrasónica puede ser perfectamente calificada como una técnica de alto valor ecológico y respetuosa con el medioambiente. Además, su empleo no entraña riesgos para el usuario o las instalaciones aledañas debido a la ausencia de sustancias tóxicas o de riesgo como los detergentes alcalinos o los disolventes ácidos. 

La limpieza por ultrasonidos

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