Hay quien dice que la lotería es una maldición en casi todos los sentidos. Si gastas periódicamente y no te toca nunca tendrás una especie de agujero en la hucha por donde irás perdiendo ahorros durante toda tu vida. Si no compras, no te toca, y nunca serás millonario. Y si te toca, a veces, preferirías que no lo hubiera hecho, como les pasó a Gillian y Adrian Bayford quienes repartieron 25 millones, de los 148 que les había tocado en el Euromillón, a familiares y ahora ya no se hablan con ellos (además de la separación del matrimonio).
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