Vivimos inmersos en una sociedad de consumo en la que tenemos necesidades irreales que nos creamos nosotros mismos, ya que necesitamos todo aquello que compramos en la medida en que nos convencemos a nosotros mismos o nos convencen. Seguramente muchos habéis oído muchas veces la típica frase de ¿cómo he podido yo vivir sin esto? Y a los dos días ese objeto tan especial está olvidado en algún rincón… y diréis, ¿a qué viene todo esto? Pues es la reflexión que cada cambio de temporada, cuando toca colocar la ropa de la nueva estación en el armario yo me hago, porque claro, la realidad es que vamos acumulando tantas chaquetas, abrigos, pantalones, accesorios, calzado… que, ¿cómo podemos meter todo eso dentro del armario?
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