La educación en España sigue en un tira y afloja

La educación en España sigue en un tira y afloja

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Mucho se ha hablado sobre educación en nuestro país pero muy pocos tienen la varita mágica que ha de solucionar el problema. De hecho, tal y como siempre nos quejamos los ciudadanos, dependiendo de qué partido se encuentre en ese momento en el poder se hará una reforma educativa u otra, por lo que al final nuestro sistema de educación parece un puro cachondeo. La pregunta ahora mismo es, y sobre todo con el cambio de Gobierno, ¿en qué situación estamos a día de hoy y qué se avecina?

Los cambios

¿Qué factores son necesarios para renovar la Educación y aplicar nuevas metodologías que respondan a las necesidades actuales? Según los expertos los cambios en educación deben venir de la mano de las nuevas tecnologías.

No solo se trata de una adaptación a la época digital y un proceso de transformación digital, como el que está ocurriendo en otros ámbitos y sectores, sino que también se trata de una modificación en las bases educativas y en el sistema empleado.

¿Y esto qué quiere decir? Pues que no solo se está innovando en la forma de dar clase, sino también en los objetivos, contenidos y metodologías que emplea el sistema educativo y que están siendo introducidos y liderados por profesores, directores de enseñanza y pedagogos.

Algunos colegios, plenamente conscientes de ello, se encuentran a la vanguardia al respecto, como Madre de Dios Ikastetxea, en Bilbao, cuya iniciativa nace con la voluntad de generar procesos de investigación en innovación pedagógica, productos innovadores que contribuyan al cambio en el modelo educativo y trabajar en red con otros sectores en la búsqueda de sinergias. Otros colegios innovadores al respecto son: Axular Lizeoa (Guipuzcoa), CEIP La Pradera (Segovia) y Colegio Base (Madrid).

Jordi Sevilla, presidente del comité de expertos del Gobierno para reformar la Administración, fue el encargado de cerrar el congreso Digitales Summit en 2018. Aunque de esto hace ya varios años, con la pandemia por en medio y el Estado al completo centrado en erradicarla (y ahora en la guerra de Ucrania), creo que ese congreso y la intervención de Sevilla, es de lo mejorcito que ha habido en los últimos años al respecto.

El ex ministro internvino al término de esta jornada reclamando una mayor implicación del sector público en el desarrollo y progreso digital de la economía y sociedad española, ya que «el cambio digital es una realidad. Lo que todavía no tenemos es una política pública para encajar sus impactos sobre el trabajo, la educación, la sanidad, etc.». Lo que en otras palabras viene a significar que aún no tienen ni idea de cómo encajar las nuevas tecnologías y el cambio digital en el sistema educativo, al menos no de manera generalizada y en parte la culpa es del poco presupuesto del que se dispone: ¿Cómo vamos a ofrecer una asignatura obligatoria relacionada con las nuevas tecnología si no hay presupuesto para que cada niño tenga acceso a un ordenador durante “x” tiempo garantizado?

Pero los cambios que nos trae el nuevo Gobierno no solo conciernen al sector de la innovación tecnológica. La ministra de Educación y Formación Profesional Isabel Celaá  anunció en ese mismo año del congreso que iba a suprimir por ley los itinerarios educativos que segregan a los alumnos desde los 13 años, que la asignatura de religión dejará de contar para la nota media de bachillerato y anunció que habría una nueva asignatura obligatoria de valores civiles y éticos.

Además, la ministra anunció también que el Gobierno va a quitarle a la escuela concertada el peso que le reconoció la Lomce, pues se modificará el artículo 109.2 de la Ley Wert, que establece la oferta de plazas en función de la llamada «demanda social». Este término permite a los colegios financiados con fondos públicos sacar más plazas si así lo demandan las familias. La propuesta de la también portavoz del Ejecutivo es eliminar la «demanda social» del nuevo redactado, según han confirmado fuentes de su equipo. En los centros concertados estudia el 25% del alumnado español.

El Gobierno sostuvo en su momento que la Lomce ha permitió que algunas comunidades autónomas (Madrid, la Comunidad Valenciana) hayan cedido terrenos públicos para centros concertados y se haya producido un «abuso que no se puede volver a repetir». «Nunca nos ha gustado esa demanda social como principio para aplicar a los conciertos», reconoció la portavoz de Educación del PSOE en el Congreso, Mari Luz Martínez Seijo en 2018, «ni que exista el cobro de cuotas que, aunque se llamen voluntarias, son un motivo de segregación para el alumnado».

Muchos cambios pero la pregunta ahora es si podemos decir que en pleno 2022 han dado buenos resultados y si vamos a volver a ver cómo la ley sufre modificaciones en perjuicio, como siempre, de nuestros estudiantes, en un futuro cercano.