Hablemos de salud tras la menopausia: ¿Cómo nos afecta?

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La menopausia es una etapa natural que trae cambios en el cuerpo y en la salud íntima de la mujer. La disminución de estrógenos afecta la lubricación, la elasticidad y la sensibilidad de la zona vaginal, haciendo que prestar atención a los hábitos diarios sea fundamental para mantener la comodidad y el bienestar general. Conocer estos cambios es importante, ya que nos ayuda a adaptar rutinas y cuidados que potencian la salud íntima y la calidad de vida.

¿Qué es la menopausia, y a qué edad le llega a la mujer?

La menopausia es una etapa natural en la vida de la mujer que marca el final de los ciclos menstruales y de la etapa reproductiva. Se produce cuando los ovarios reducen de forma progresiva la producción de hormonas como los estrógenos y la progesterona, lo que provoca que la menstruación deje de aparecer de manera definitiva. Médicamente, se considera que una mujer ha llegado a la menopausia cuando ha pasado un año completo sin regla, algo que no sucede de un día para otro, sino tras un proceso gradual en el que el cuerpo va adaptándose poco a poco a estos cambios hormonales.

Este proceso suele venir acompañado de transformaciones físicas y emocionales que forman parte de la evolución natural del organismo; algunas mujeres notan cambios en el descanso, en la temperatura corporal, en el estado de ánimo o en la salud íntima, mientras que otras viven esta etapa con sensaciones más suaves.

Cada cuerpo responde a su manera, y eso hace que la experiencia de la menopausia sea muy personal. Antes de llegar a este punto, muchas mujeres pasan por una fase previa llamada perimenopausia, en la que el ciclo menstrual empieza a variar en duración y frecuencia, señalando que el cuerpo está iniciando esta transición.

En cuanto a la edad, la menopausia suele aparecer entre los 45 y los 55 años, siendo la media alrededor de los 50-51 años en países como el nuestro. Aun así, esta cifra puede cambiar según factores genéticos, hábitos de vida, estado de salud general o antecedentes familiares. Algunas mujeres pueden llegar a la menopausia antes de los 45, lo que se conoce como menopausia precoz, mientras que otras pueden experimentarla algo más tarde.

El momento concreto en el que aparece depende en gran parte de la biología de cada mujer, y no existe una edad exacta que se aplique a todas por igual; lo importante es entender que la menopausia forma parte del ciclo vital femenino y que, con información y cuidados adecuados, puede vivirse con bienestar y equilibrio, atendiendo tanto a la salud física como a la emocional.

Cambios fisiológicos en la salud íntima.

Durante la menopausia, el cuerpo experimenta transformaciones que influyen en la zona íntima de manera notable.

La mucosa vaginal se vuelve más delicada y sensible, la elasticidad de los tejidos disminuye y la lubricación natural se adapta a los nuevos niveles hormonales. Esto afecta directamente la sensación de comodidad en la vida diaria y durante las relaciones sexuales. La irrigación sanguínea en la zona pélvica puede disminuir ligeramente, lo que provoca que los tejidos respondan de forma diferente a la estimulación.

Sin embargo, se puede tratar este problema manteniendo hábitos de higiene adecuados, con productos suaves y con un pH equilibrado, ya que esto favorece el equilibrio de la flora vaginal y protege la delicadeza de los tejidos.

Asimismo, la hidratación interna, mediante una ingesta suficiente de agua, impacta de forma positiva en la lubricación y la elasticidad de los tejidos. La alimentación también tiene un efecto directo: frutas, verduras, ácidos grasos esenciales, vitaminas y minerales apoyan la regeneración de la mucosa vaginal y la salud de la piel.

Por otro lado, la actividad física regular también estimula la circulación en la zona pélvica y fortalece la musculatura del suelo pélvico, mejorando la firmeza y el control muscular. En este contexto, los ejercicios de Kegel son especialmente beneficiosos, ya que aumentan la tonicidad de los músculos vaginales y proporcionan una sensación de seguridad y comodidad que se nota tanto en la vida diaria como en la sexualidad.

Beneficios de tratamientos específicos.

Además de los hábitos diarios, existen tratamientos específicos que complementan el cuidado de la zona íntima y aumentan la sensación de comodidad.

La clínica Rafael Guerra destaca como uno de ellos la radiofrecuencia Vaginal, que estimula la producción de colágeno y mejora la elasticidad de los tejidos, ayudando a mantener la firmeza y la hidratación de la mucosa.  Su funcionamiento se basa en la aplicación de calor controlado en la zona vaginal: funciona gracias a un dispositivo específico que emite ondas electromagnéticas, generando una temperatura suave y uniforme en los tejidos internos. Este calor activa la circulación sanguínea local, favorece la oxigenación de los tejidos y ayuda a mejorar la hidratación y la elasticidad de la mucosa vaginal, algo especialmente valorado en etapas como la menopausia.

El tratamiento se realiza en consulta, suele durar alrededor de 20 o 30 minutos y resulta cómodo. Durante la sesión, el aplicador se introduce de forma suave y el calor se percibe como una sensación agradable. La radiofrecuencia estimula la producción natural de colágeno, lo que contribuye a mantener la firmeza y la tonicidad de los tejidos vaginales. Los efectos aparecen de forma progresiva, ya que el cuerpo necesita tiempo para activar estos procesos naturales, y suele recomendarse realizar varias sesiones pautadas por un profesional sanitario.

Cuidado emocional y autoestima.

La menopausia también se vive desde dentro, en el plano emocional, y muchas mujeres notan cambios en cómo se sienten consigo mismas y con su entorno. Las variaciones hormonales influyen en el estado de ánimo, en la energía diaria y en la forma en la que una mujer se percibe. Reconocer estos síntomas emocionales ayuda a entender que forman parte del proceso y que merecen atención y cuidado, igual que los cambios físicos.

Entre los síntomas emocionales más habituales durante la menopausia, muchas mujeres describen sensaciones como estas:

  • Cambios de humor a lo largo del día, con emociones más intensas o variables.
  • Sensación de irritabilidad o mayor sensibilidad ante situaciones cotidianas.
  • Dificultad para concentrarse o para mantener la atención durante periodos largos.
  • Cansancio emocional, incluso en días tranquilos o con pocas actividades.
  • Sensación de inseguridad relacionada con los cambios del cuerpo y la imagen personal.
  • Menor confianza en una misma, especialmente en el ámbito íntimo o social.
  • Necesidad de más tiempo personal y de momentos de calma.

Estos estados emocionales influyen directamente en la autoestima, por eso resulta tan importante cuidarla de forma consciente durante esta etapa. La autoestima se construye a partir del autocuidado, la comprensión y la conexión con una misma, y existen muchas formas sencillas y efectivas de fortalecerla.

Algunas formas de cuidar la autoestima durante la menopausia incluyen:

  • Escuchar al cuerpo y respetar sus ritmos, entendiendo que esta etapa trae nuevas necesidades.
  • Dedicar tiempo a actividades que generen bienestar, como caminar, leer, practicar yoga o realizar ejercicios de respiración.
  • Cuidar el cuerpo con rutinas agradables, desde la higiene íntima hasta el cuidado de la piel, reforzando la sensación de conexión personal.
  • Hablar abiertamente sobre lo que se siente con personas de confianza o con profesionales de la salud.
  • Trabajar el diálogo interno con mensajes amables y realistas, valorando la experiencia y la madurez emocional.
  • Mantener una vida social activa, con encuentros que aporten alegría y sensación de apoyo.
  • Celebrar esta etapa como un momento de autoconocimiento, seguridad y libertad personal.

En resumen: cuando una mujer se siente escuchada, comprendida y conectada consigo misma, su salud íntima, emocional y general mejoran de forma natural.

¿Cómo aborda la sociedad la menopausia con la mujer de hoy en día?

Hoy en día, la sociedad aborda la menopausia de una forma más abierta que en el pasado, aunque el cambio avanza de manera gradual. Durante muchos años, esta etapa se vivió en silencio, asociada a ideas poco realistas sobre la edad, la feminidad y la pérdida de atractivo. Esta forma de vivirla, provocó que muchas mujeres atravesaran la menopausia con discreción, sin espacios claros para expresar cómo se sentían ni para recibir información cercana y comprensible. En la actualidad, esta mirada empieza a transformarse gracias a una mayor visibilidad del tema en medios de comunicación, redes sociales y espacios de divulgación sobre salud femenina.

La menopausia por fin comienza a entenderse como una etapa natural del ciclo vital de la mujer, vinculada a la madurez, la experiencia y el autoconocimiento. Cada vez se habla más de salud íntima, bienestar emocional y sexualidad en esta fase, lo cual ayuda a normalizar los cambios físicos y emocionales que aparecen. Aun así, persisten ciertos estereotipos relacionados con la juventud y la productividad, que influyen en cómo se percibe socialmente a la mujer menopáusica, especialmente en el entorno laboral y social.

Al mismo tiempo, también surgen iniciativas que promueven una visión más respetuosa y realista, poniendo el foco en el autocuidado, la información y la empatía.

Afortunadamente, como está ocurriendo con otros temas que antes eran ignorados, la sociedad por fin empieza a escuchar más a las mujeres y a reconocer que la menopausia merece atención y comprensión, cosa que todos agradeceremos algún día: pues hemos descubierto a través de este artículo que de una forma u otra, la menopausia nos afecta a todos: mujeres de edad más madura, por supuesto, pero también hijas, hijos, maridos, hermanos y demás, ya que el bienestar de nuestros seres queridos, es el nuestro también.

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