Aerotermia fotovoltaica para empresas, conoce más

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Durante muchísimos años, las empresas han pensado en la climatización como un gasto inevitable. Pocas veces se analizaba realmente el coste de mantener dichas instalaciones. Con el crecimiento del precio de la energía y la necesidad de reducir el impacto ambiental, la visión ha cambiado.

¿Cómo es la situación actual?

Una compañía puede hacer que parte del consumo de energía sea una oportunidad para poder ahorrar y trabajar de manera más eficiente. La combinación de aerotermia y energía solar fotovoltaica es una de las opciones que son más interesantes para las oficinas, negocios, comercios, hoteles, naves industriales o edificios públicos. No es solo instalar placas solares o sustituir una caldera, sino que se diseñe un sistema integrado que aproveche mejor la energía disponible.

Bajo este contexto, las empresas especializadas como García Guirado trabajan con soluciones de aerotermia, autoconsumo fotovoltaico, climatización de suelo radiante, ventilación y puntos de recarga para coches eléctricos. La propuesta lo que hace es combinar el diseño, la instalación y el mantenimiento de una serie de sistemas que se adaptarán a las necesidades de cada edificio.

¿En qué consiste?

Estamos ante una tecnología que lo que hace es usar una bomba de calor para aprovechar la energía térmica presente en el aire de fuera. Partiendo de dicha energía, el sistema puede producir calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria.

Pese a que precisa generar electricidad para su funcionamiento, no va a generar calor mediante el uso de la combustión del gasóleo, del gas o de la biomasa.

La instalación fotovoltaica va a producir electricidad gracias a los paneles solares. Cuando los dos sistemas se conectan, parte de la energía que se genera durante el día se puede usar directamente para poner a funcionar la bomba de calor.

De esta manera, la empresa va a reducir la cantidad de electricidad que necesitará comprar en la red.

Aunque la idea puede parecer fácil, el rendimiento va a depender de otra serie de factores: el tamaño del edificio, los horarios de actividad, el aislamiento, la orientación de la cubierta, el clima o el sistema de distribución elegido. Por todo ello, no hay una misma instalación para todos los negocios.

En los proyectos integrados es posible incorporar controles inteligentes, ventilación con recuperación de calor o suelos radiantes refrescantes. El objeto es que la energía se use cuando haga falta y no se vaya a desperdiciar en espacios vacíos u horarios en los que no haya actividad.

¿Por qué interesa a las empresas?

El primer motivo es económico. La climatización puede representar una parte fundamental de la factura energética, en especial en las empresas que tienen grandes superficies, amplios horarios o necesidades constantes de temperatura. La reducción del consumo y generar parte de la electricidad hace posible que se controlen mejor los costes.

El segundo es la estabilidad. Una empresa que solo depende de la red o de combustibles cuyo precio suele cambiar habitualmente, cuenta con menos capacidad para poder prever los gastos.

En este sentido, la producción fotovoltaica no elimina totalmente la dependencia energética, pero la puede reducir y mejorar la planificación.

Para la tercera debemos hablar de la relación existente con la imagen y la responsabilidad ambiental. Los clientes, trabajadores e inversores le dan cada vez más valor a que las empresas adopten medidas concretas de eficiencia.

Cuando se cuenta con una instalación renovable, es posible que sea parte de una estrategia de sostenibilidad, siempre que ello esté acompañado de resultados reales y de un buen mantenimiento.

Existe también una gran ventaja a nivel operativo. Los sistemas modernos hacen posible que se mida la producción solar, el consumo de la climatización y el rendimiento general de la instalación.

Con dicha información, la empresa puede detectar anomalías, ajustando los horarios y tomando decisiones que se basarán en datos.

La importancia del diseño

Uno de los errores más habituales es pensar que vale con instalar bastantes paneles. Lo cierto es que la cantidad no es garantía de buen resultado. Cuando la producción solar no coincide con el consumo, una parte importante de la energía se puede desaprovechar o vender a un precio que es menos interesante.

De igual modo, es un error escoger la aerotermia solo por la potencia que tenga el equipo. Se debe estudiar el aislamiento del edificio, los emisores que haya, la temperatura que necesite cada habitación y los horarios en que se use.

Una bomba de calor que se elija bien es posible que funcione de forma eficiente, pero la verdad es que cuando no está bien adaptada puede acabar generando elevados consumos y otros problemas en cuanto al confort.

En el estudio se debe incluir, al menos, un análisis de las facturas, el perfil horario, la superficie útil, las condiciones que tiene el clima, el estado en el que se encuentra la cubierta y las previsiones de crecimiento que tiene la empresa.

Si estamos ante un negocio que ampliará sus instalaciones en unos pocos años, lo mejor es que se deje margen para añadir más paneles, baterías o puntos de recarga.

Integración con domótica y control inteligente

La gestión inteligente es de los elementos que marcan más las diferencias. Un sistema de control hace posible que se pueda programar la climatización, establecer temperaturas por zonas, limitando los picos de consumo y coordinando la producción solar con la demanda.

En una oficina, por ejemplo, el sistema puede llegar a activar la climatización antes de que llegue el personal y reducirla cuando acabe la jornada. En el hotel, es posible relacionar la temperatura con el estado de ocupación de las habitaciones.

Para las naves, es posible dar prioridad a algunas áreas y que se mantengan otras en formato de bajo consumo.

El control no debe ser algo complicado para los usuarios. Lo ideal es que la tecnología pueda trabajar en segundo plano y ofrezca información clara cuando sea necesario.

Aerotermia, fotovoltaica y movilidad eléctrica

Son bastantes las empresas que lo que han hecho es sustituir parte de la flota por vehículos eléctricos. En este escenario, la instalación fotovoltaica puede suministrar energía a los puntos de recarga, en especial durante la jornada laboral.

La integración tiene bastante sentido, ya que permite que se use la electricidad generada en la misma cubierta para alimentar la climatización, los equipos del negocio y vehículos. El sistema puede priorizar los consumos de mayor importancia y también programar la recarga para que se aprovechen las horas solares.

Todas las empresas necesitan tener la misma potencia de recarga. Un negocio de pequeño tamaño puede instalar un punto para trabajadores o clientes, mientras que una empresa de transporte puede necesitar varios cargadores de gran capacidad. La planificación deberá considerar los horarios de utilización y la potencia disponible.

Inversión, amortización y ayudas

El coste inicial es una de las primeras barreras existentes. En este sentido, la instalación de aerotermia, paneles solares, equipos de control y posibles baterías precisa de una inversión superior a la de una solución convencional sencilla. El caso es que la valoración se debe hacer a medio y largo plazo.

Para el cálculo de la rentabilidad debemos tener en consideración el consumo actual, la evolución del precio de la energía, la producción solar, el mantenimiento, las posibles compensaciones por excedentes y las ayudas que haya disponibles.

Del mismo modo, es interesante hacer un análisis sobre si la sustitución evita futuras reparaciones o la renovación de una caldera antigua.

Contar con el apoyo de una empresa profesional y experimentada es un plus y, en mi caso, gracias a la recomendación de un antiguo cliente, opté por García Guirado, que nos hizo el estudio, diseño, instalación y legalización de sistemas solares para autoconsumo, además de ofrecer monitorización de la producción y del ahorro.

La empresa señala que trabaja con proyectos de aerotermia fotovoltaica para negocios y viviendas, con consultoría y supervisión técnica hasta que la instalación se ejecute con profesionales locales.

Las subvenciones van a cambiar dependiendo de la comunidad autónoma, la clase de edificio y el momento de la convocatoria. Por lo tanto, lo mejor es no incluirlas como un ingreso seguro en el cálculo inicial que se haga.

Lo mejor es solicitar información actualizada y que se elabore un escenario conservador.

Errores que conviene evitar

Uno de los primeros errores que se cometen es optar por la solución más económica sin comparar lo que va a incluir. Una oferta puede parecer económica, ya que no incorporará la legalización, monitorización, mantenimiento o adaptación de la instalación eléctrica.

El segundo es no revisar el aislamiento. Cuando el edificio pierde de forma rápida el calor en invierno o recibe mucho calor en verano, la bomba deberá trabajar más y el ahorro va a ser menor.

Si hablamos del tercero, será sobredimensionar el sistema sin hacer un análisis del perfil del consumo. Más paneles no van a significar mayor rentabilidad. La instalación tiene que responder a necesidades reales y a la capacidad de crecimiento.

Olvidarse del mantenimiento es otro error. En este sentido, los paneles, la bomba de calor, los filtros, los depósitos y los sistemas de control precisan de revisiones. Un equipo eficiente necesita de una correcta gestión.

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