Acudir al dentista es algo que cada vez asusta menos. Poco a poco se va dejando atrás ese temor a la silla del dentista y, al profesional que nos abre la boca para ver que encuentra dentro. La odontología ha evolucionado con los años, dejando atrás esa idea asociada al miedo, la incomodidad y el nervosismo. Gracias a los avances tecnológicos, la mejor atención al paciente y un enfoque totalmente renovado y centrado en la prevención, el panorama odontológico ha cambiado de manera significativa. Tanto para los profesionales que ejercen como para los pacientes que acuden.
En la actualidad, acudir al dentista ya no es sinónimo de temor. Forma parte esencial del autocuidado y la salud general de las personas. Aunque como todos sabemos, al menos los que ya pasamos una edad, no siempre ha sido así. Remontarse al pasado nos lleva a unos tiempos en los que la humanidad, ya buscaba solución a sus problemas dentales. Todo apunta a que en el Antiguo Egipto, se fabricaban prótesis dentales. Rudimentarias y con materiales de lo más diverso, pero se realizaban. Aunque la solución más eficaz y recurrente, era extraer la pieza dañada.
No fue hasta el siglo diecisiete que apareció el padre de la odontología moderna: Pierre Fauchard. En ese momento, la profesión se estructuró, dando paso a los cimientos de las técnicas hoy conocidas. Desde ese momento, los avances científicos y tecnológicos, han transformado paulatinamente, la experiencia de la consulta odontológica. Siendo en la actualidad, mucho más cómoda, eficaz y rápida.
Si bien la transformación ha sido gradual, en los últimos años, el cambio ha sido mayor y más rápido. Todo ello gracias a la tecnología y las tendencias del sector que han dado lugar a un crecimiento mayor en diversas áreas de la odontología.
Tecnología y odontología, combinación perfecta
No se puede negar que la tecnología ha influido directamente en los cambios a mejor que ha hecho la odontología. En CIO Arturo Soria Clínica Dental, aseguran que sin la tecnología más avanzada, los dentistas no tienen nada que hacer a día de hoy. Sin lugar a dudas, se trata de uno de los factores que más han ayudado a la transformación de la experiencia odontológica. Las clínicas dentales cuentan con herramientas de lo más avanzado, como puede ser la radiografía digital y en tres dimensiones. Gracias a esta tecnología en particular, es posible detectar los problemas con rapidez y precisión sin necesidad de tener que hurgar en la boca más de lo necesario.
En la misma línea, los tratamientos actuales, son mucho menos invasivos y molestos que hace unos años. Las innovaciones en láser dental y los sistemas CAD/CAM, hacen posible que el diseño y la fabricación de coronas o carillas, se realicen en una sola visita.
Por otro lado, la impresión 3D, permite la creación de prótesis personalizadas, como las coronas, puentes y dentaduras, partiendo de modelos digitales exactos y precisos. Con estas herramientas no solo se garantiza mayor precisión y calidad de los resultados, se optimizan el tiempo y los costes, por lo que los tratamientos, son más eficaces. En consecuencia se reduce de forma muy significativa, la incomodidad y el tiempo que los pacientes, pasan en el sillón de la consulta. Sillones bastante cómodos, dicho sea ya de paso.
La prioridad ha cambiado sustancialmente. Ahora los dentistas ponen el foco en el bienestar del paciente. No se trata de números sino de personas. Por lo que cada vez es más frecuente encontrar un enfoque personalizado, centrado en la escucha activa al paciente, para poder entender sus necesidades específicas. Acompañar a una persona con ansiedad durante el tratamiento o explicar a un niño, de forma amena y divertida lo que va a suceder en la consulta, garantiza una experiencia más positiva para todos.
Son cada vez más numerosas las clínicas que integran en sus instalaciones elementos de confort. Música relajante, aromaterapia o pantallas que muestran información sobre los tratamientos o consejos de higiene dental, son muy habituales y ayudan a crear un ambiente cómodo y acogedor. Todo esto, contribuye a que se produzca un ambiente más cálido, dentro del cual, el paciente se siente cuidado y en un entorno de confianza.
Más que nunca, la prevención juega un papel de máxima prioridad. Resulta fundamental incidir en el cuidado de la salud bucodental. Años atrás, se acudida al dentista solo en caso de necesidad, es decir, cuando el problema se manifestada de forma evidente. Podía ser un dolor intenso o una infección. En la actualidad, lo más habitual es realizar visitas de forma periódica y regular, con el objetivo principal de prevenir y evitar que se produzcan, problemas mayores.
Educar a los pacientes es el mantra de la mayoría de las clínicas dentales. Destacando la importancia de adoptar hábitos saludables como la correcta higiene dental, la importancia de hacerse una limpieza profesional o un chequeo periódico, etc. Al priorizar la salud dental, se presta atención a lo que hay que prestársela, lo que acaba por ahorrar tiempo, dinero y, lo fundamental: molestias.
Desde el simple blanqueamiento dental hasta los alineadores invisibles, pasando por las carillas o prótesis dentales, ir al dentista es sinónimo de salud y de estética. Este aspecto es muy considerado en los últimos años, cuidar de la sonrisa a nivel estético. Además de que es posible lucir una sonrisa de diseño.
Estos procedimientos que antaño parecían un lujo reservado a unos pocos, son en la actualidad, accesibles a muchas más personas. Gracias a la tecnología y a las opciones de financiación existentes.
Innovación odontológica
Como decíamos antes, una de las mayores tendencias dentro de la odontología es la estética. Denominada como odontología estética o cosmética, la tasa de crecimiento de este tipo de consultas y tratamientos, va en claro aumento. Algo que se desmarca de la odontología de hace unos años, cuando primaba la salud bucal, aunque el resultado estético no fuera el deseado.
Los tratamientos destinados a mejorar la estética de la sonrisa, han experimentado un amplio crecimiento en los últimos años. Esto se debe a la mayor preocupación por el aspecto de la sociedad en general, siendo la estética bucodental un factor clave para mostrar un buen aspecto. Dentro de los tratamientos de estética más comunes, encontramos el blanqueamiento dental y las carillas dentales. Con ellos, se consigue una sonrisa perfecta y deslumbrante.
Con el boom de la inteligencia artificial, la odontología cuenta con más ventajas. El uso cada vez más extendido de la IA, permite ofrecer diagnósticos más precisos, tratamientos y seguimiento más eficientes y, por supuesto precisos y personalizados. Esto reduce los tiempos de espera y de duración del tratamiento, al mismo tiempo que aumenta la precisión en relación con los métodos tradicionales. La IA tiene muchas aplicaciones dentro del sector dental, algo que parece aumentar a medida que se digitaliza la práctica odontológica. ¿Algunos ejemplos?:
- Asistentes virtuales entrenados para satisfacer las necesidades de los dentistas, permitiendo agilizar el flujo de trabajo.
- Recuperación y análisis de historiales de pacientes que detectan patrones que permiten identificar lesiones o infecciones con precisión.
- Cepillos dentales inteligentes que recopilan información de los pacientes y, proveen a los profesionales de datos relativos a los hábitos de cepillado de los pacientes.
- Análisis de rayos X intraorales y extraorales, reduciendo el tiempo y esfuerzo de los profesionales a crear gráficos dentales, hasta en un setenta por cien.
Otro aspecto relevante de la odontología actual es la teleodontología. Este servicio es cada vez más demandado y se prevé que aumente en los próximos años. Para mantener la salud bucodental de los pacientes, los profesionales, recurren a la tecnología para interactuar con ellos, no solo para realizar el diagnóstico y los tratamientos. Como alternativa a la visita presencial, la teleodontología resulta bastante interesante, aunque cabe señalar que no puede sustituir completamente a una visita presencial. Permite realizar la consulta desde casas, evitando traslados y esperas, facilita la accesibilidad de las personas mayores o con limitaciones de movilidad o las que residen en zonas donde el dentista, no está cerca.
Una de las maneras más extendidas de ofrecer este tipo de servicio, es mediante el uso de aplicaciones móviles.
Para finalizar, hablaremos del compromiso que la odontología tiene con el medio ambiente. Esta tendencia se consolidad cada vez más, puesto que la mayoría de la población lo considera como un problema grave. Que las clínicas dentales adopten políticas respetuosas con el medio ambiente, proporciona una visión más positiva y comprometida, de cara a los pacientes. Al mismo tiempo que supone una serie de ventajas para el negocio, como la reducción de los residuos, mejor eficiencia energética y deducción de los gastos empresariales.
Son muchas las clínicas odontológicas que se suman a este compromiso y, en los tratamientos de ortodoncia invisible utilizan alineadores que se fabrican con materiales plásticos reciclables. De manera que se pueda dar una nueva vida, una vez haya finalizado su vida útil como alineadores: combustible, material para otra industria o tratamientos del suelo.
Esto es una muestra evidente de cómo ha cambiado el dentista. Una visita a este profesional ya no es sinónimo de dolor o tratamientos de larga duración. Ahora es cuidar de la boca, de uno mismo y hasta, del medio ambiente.

