Vivimos actualmente un momento de bonanza económica y las cifras del paro no son tan altas como hace unos años, pero siguen siendo de las más importantes de la Unión Europea. Todo ello hace que se tenga que destacar lo importante que es la formación para personas desempleadas. Lo que queremos explorar en este artículo es si la formación es capaz de mejorar las cifras de empleabilidad y ayuda a un mayor crecimiento personal y profesional.
El empoderamiento de los individuos se puede lograr mediante la formación
Entre los beneficios que tiene la formación para personas desempleadas está el que se empodera a la persona. Pensemos que así las personas se van a dotar de las capacidades, conocimientos y de la confianza que necesitan para poder triunfar en el mercado laboral. Cuando se adquieren nuevas habilidades y se actualizan las existentes, los trabajadores mejoran sus capacidades y crecen las posibilidades de encontrar un mejor empleo.
En el momento en el que las personas pasan a inscribirse en programas formativos, lo que hacen es adquirir una motivación y propósito. El estar aprendiendo de manera continua ayuda a crecer personalmente y también se mantiene así a los individuos con un claro compromiso mientras que se encuentran en el periodo de desempleo. De la misma forma, así están actualizados en las tendencias del sector y en los avances tecnológicos, de tal forma que se garantiza que siguen siendo competitivos en el mercado laboral.
Aumenta la empleabilidad
Está claro que el mercado laboral cada vez tiene más competencia y lo que hacen los empresarios es buscar candidatos con cualificaciones y competencias más especializadas. Como reciben formación mientras están en situación de desempleo, las personas mejoran la empleabilidad a nivel general. Los programas formativos permiten que se pueda ir adquiriendo una serie de conocimientos en concreto del sector e ir tomando experiencia en el campo que se desee.
Desde Tecno Inte nos comentan, desde su experiencia, que los empresarios dan mucha importancia a la capacidad y cualificación de los trabajadores. Todo ello hace que formarse sea una buena inversión por parte de los desempleados si quieren obtener un trabajo que sea acorde con los intereses y aspiraciones que tengan.
Tampoco hay que olvidar que la formación proporciona a las personas una serie de aptitudes de gran valor para muchos sectores. Respecto a estas habilidades, algunas de ellas son la comunicación, resolución de problemas y el trabajo en equipo, que mejoran la empleabilidad de las personas, pero que también ayudan a que se desarrollen mejor las personas.
Formarse ayuda a que las personas crezcan en lo personal y profesional
La formación tiene un papel fundamental para que las personas crezcan a nivel personal, no solo profesional. De esta manera, las personas tienen oportunidades de tener nuevos conocimientos y experiencias. Estamos ante un proceso de aprendizaje que tiene efectos transformadores en las personas, de tal forma que también desarrollan sus capacidades de resiliencia y de adaptabilidad.
Pensemos también que la formación posibilita que las personas exploren distintas trayectorias en lo profesional y puedan identificar sus áreas de interés. Todo ello permite que puedan actuar como un catalizador para el cambio o de cara a una promoción profesional, permitiendo que las personas persigan sus objetivos y pasiones.
Un factor que también es necesario valorar es que los programas formativos proporcionan una serie de oportunidades para establecer contactos, de tal forma que los individuos así pueden relacionarse con los profesionales del sector y ampliar el círculo profesional.
El apoyo de la administración es clave
En este tipo de formaciones, las administraciones deberían tener una mayor presencia, tanto para promocionar como facilitar el acceso a esta clase de programas educativos. Cuando se colabora entre gobiernos, instituciones de carácter educativo y las industrias, podemos decir que se garantiza que los programas formativos van a responder a las demandas actuales que tiene el mercado laboral. De la misma manera, los gobiernos pueden también servir de acicate para que los empresarios inviertan en programas formativos ofreciéndoles ventajas fiscales y otros incentivos. El papel que desempeña la formación en la vida de un desempleado es fundamental. Les proporciona una capacitación, aumenta las posibilidades de encontrar trabajo y también crecen en lo personal y profesional.
Al final, la sociedad española debe reconocer lo importante que es seguir con este tipo de formación, donde, como decimos, tanto la inversión pública y privada deberán seguir colaborando para que el futuro sea cada vez de mayor prosperidad para las personas sin empleo. De esta forma, el conjunto de la sociedad española sale también beneficiado.

