El frío es uno de los grandes aliados de la seguridad alimentaria. Y esto es algo que seguro que sabes. Desde hace décadas, como estudiamos en el colegio, el proceso del frío ha permitido conservar los alimentos en buen estado para evitar problemas.
Sin embargo, cuando este proceso no se realiza bien, las consecuencias pueden ser muy graves tanto para la salud como para la economía. Y esto es algo que no siempre la gente sabe y por eso nos gustaría explicar.
Lo primero que vamos a hacer es hablar del proceso del frío. Es fácil, consiste en mantener los alimentos a temperaturas controladas para impedir el crecimiento de microorganismos. Pero no siempre es así.
Las bacterias y los hongos crecen rápido cuando hay mucho calor, seguro que nos ha pasado en verano. Cuando los alimentos no se enfrían o refrigeran adecuadamente, estos microorganismos se multiplican, provocando descomposición y riesgo de enfermedades.
En el caso de productos frescos como pueden ser la carne, el pescado o los lácteos, el frío es indispensable. Y claro, si no se mantiene la cadena del frío se arma una muy grande. Hay es cuando los alimentos tienen un color diferente, tienen mal olor o la textura blanda.
Y esto es lo que se ve, peor es peor lo que no se ve. Es decir, la presencia de bacterias como la Salmonella o la Listeria, que pueden causar graves intoxicaciones, solo hay que ver alguna noticia de los problemas que ha ocasionado. Y esto es fácil que ocurra, un error en el almacenamiento o en el transporte puede ser vital.
Por suerte, ahora la innovación ha llegado a este sector, como está ocurriendo en muchos. La refrigeración industrial ha evolucionado mucho en los últimos años. Hoy, las empresas del sector apuestan por sistemas más eficientes y sostenibles, y eso nos puede dar tranquilidad.
Un ejemplo de ello es la empresa Instalaciones Frimavi, que tiene más de 25 años de innovación y éxito en el campo de la refrigeración industrial.
A lo largo de su trayectoria, y esto es lo que hace más grande todo esto, ha demostrado que la combinación de experiencia, tecnología y visión de futuro es la clave para seguir creciendo.
La eficiencia energética es hoy un objetivo prioritario en todos los sectores. En el caso de la refrigeración, es especialmente importante para poder mantenerse en lo más alto.
Por ejemplo, los equipos frigoríficos tradicionales consumen mucha energía, lo que se traduce en costes elevados y mayor emisión de gases contaminantes. Es cierto que muchas veces pensamos que son mejores, pero al final no es así. Por eso, hay que trabajar en soluciones que permiten un uso más racional de la energía sin comprometer la calidad del proceso del frío.
En este caso, estas innovaciones incluyen sistemas de control inteligentes. Pero también compresores de alta eficiencia y el uso de refrigerantes naturales que respetan el medio ambiente, el pobre medio ambiente. Ahora mismo, gracias a estas tecnologías, se logra un equilibrio entre la productividad, el ahorro y la sostenibilidad, un trío que hay que tener en cuenta.
Ahora bien, vivimos en una época, y esto es algo que está claro, en la que el compromiso con la sostenibilidad implica un cambio de mentalidad. Y no, no es cuestión de ideología. No se trata solo de ahorrar energía, sino también de adoptar una visión global. Ahora mismo cada decisión cuenta, por ejemplo, desde el diseño de las instalaciones hasta el mantenimiento preventivo de los equipos.
¿Y si falla?
Pues ya podemos ponernos a rezar. Las consecuencias pueden ser serias, o bueno, vamos a ser sinceros, muy serias. Además del típico riesgo para la salud, se producen pérdidas económicas importantes. Y está claro que no nos gusta que el dinero se escape.
Como es lógico, los productos que no se conservan en las condiciones adecuadas deben desecharse. Esto significa que vamos a tener desperdicio de alimentos, pérdida de inversión y afectación a la reputación de las empresas. En un mercado cada vez más exigente, y todos lo sabemos, un fallo en la cadena de frío puede tener un alto costo en nuestras arcas.
Por eso, hay que mantener una correcta gestión del frío. Esto no es solo una cuestión técnica, sino también es tener responsabilidad. Lo principal es poder garantizar que los alimentos lleguen en perfecto estado al consumidor. Todo esto es una tarea que requiere mucha implicación.
En definitiva, y como has podido comprobar en este artículo, el proceso del frío es mucho más que un simple método de conservación. Podemos proteger la salud, podemos evitar el desperdicio y también asegurar la calidad de los alimentos. Está en nuestras manos.

