¿Es seguro manejar datos de clientes de forma online?

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Soy empresaria desde hace un año y medio, tengo una editorial pequeñita, pero la gente me confía cosas súper importantes: manuscritos, datos personales, información privada que no puedo ni quiero dejar a la ligera…

No paraba de pensar: ¿es seguro manejar todo esto en línea? La verdad, no lo sabía… hasta que un día me hackearon y tumbaron mi web, y yo me quedé como… ¿De verdad puede pasar esto? ¿Pueden entonces meterse en mi ordenador y robarme todos mis datos guardados? ¿Lo han hecho ya? ¡Qué peligroso para mí y mis clientes!

 

Por qué no es tan simple como parece manejar datos por internet

Al principio pensaba que guardar datos de clientes era solo tenerlos en una hoja de Excel o en algún documento en mi computador. Y bueno… sí, es eso, pero es que eso no es suficiente. Hoy en día, casi todo se maneja online: correos, pagos, contratos, archivos de libros, imágenes, notas de clientes. Todo eso puede estar en la nube, y aunque la nube es súper útil, también es un objetivo para hackers.

Descubrí que los ciberataques pueden ser muy variados: puede ser alguien que intenta acceder a tu correo, a tus cuentas de almacenamiento en línea, incluso a tus redes sociales si están conectadas con tu negocio. Y lo malo es que no te das ni cuenta hasta que te pasa. Por eso, manejar datos de clientes es un trabajo constante: contraseñas fuertes, actualizar sistemas, revisar permisos, y aprender a detectar señales de alerta.

Cada dato cuenta y cada cliente confía en ti, así que la seguridad tiene que ser prioridad desde el primer día. No tienes que ser un experto en informática, pero sí deberías invertir tiempo en aprender lo básico y aplicar pasos concretos, porque tus clientes confían en ti.

 

Herramientas online que ayudan (y cuáles evitar)

Cuando investigaba, encontré un montón de herramientas que prometen proteger tus datos: sistemas de almacenamiento en la nube, programas para manejar clientes y correos… Pero no todas son igual de seguras, y no basta con elegir la que todos usan.

  1. Primero, fíjate si la herramienta cifra la información. Eso significa que aunque alguien acceda a tus archivos, no podrá leerlos sin la contraseña correcta.
  2. Segundo, revisa si permite autenticación en dos pasos. Esto es clave: aunque alguien robe tu contraseña, si no tiene el segundo paso, no entra.
  3. Y tercero, asegúrate de que la empresa detrás del servicio tenga buena reputación y soporte activo. No sirve de nada tener un sistema bonito que nadie revisa si algo falla.

 

Pensaba que por ser una pequeña empresa estaba a salvo… y me equivoqué

Los hackers no miran el tamaño de tu negocio, miran la información que puedan conseguir. Y ahí entra otra cosa que aprendí: evita herramientas gratuitas que no tengas control o que no tengan soporte.

A veces lo barato sale caro, y no quieres que un archivo de un cliente termine perdido o expuesto.

 

Contraseñas y hábitos digitales

Las contraseñas no se pueden tomar a la ligera: “123456” o “contraseña” son ejemplos clarísimos de lo que NO debes utilizar.

  • Lo básico es usar combinaciones largas, con números, letras y símbolos, y, sobre todo, no repetirlas en diferentes cuentas. Sí, es un fastidio, lo sé, pero los gestores de contraseñas son una maravilla. Yo uso uno y guardo ahí todas mis cuentas. Me olvido de ellas, pero sé que están seguras para cuando las necesite.
  • Otro punto importante es revisar quién tiene acceso a qué. Por ejemplo, si trabajas con colaboradores o freelancers, no todos necesitan tener acceso completo a tus archivos. Yo aprendí que es mejor dar permisos limitados. Así, si alguien comete un error o su cuenta se ve comprometida, el daño es menor.
  • Puede parecer obvio, pero nada de usar ordenadores públicos para entrar a cuentas de clientes, y siempre mantener antivirus y sistemas actualizados.

Todo esto puede sonar básico, pero muchos problemas vienen de descuidos pequeños que se podrían evitar con hábitos simples.

 

Cómo proteger la información de tu empresa en la red

Una de las cosas que más me preocupaba era no volverme paranoica: puedes pasar el día cambiando contraseñas y revisando permisos, pero eso no es práctico.

Por eso investigué y encontré que se puede organizar de manera sencilla:

  1. Define qué datos necesitas realmente. A veces guardamos información que no necesitamos y eso aumenta el riesgo.
  2. Clasifica los datos según importancia. Archivos más sensibles requieren más seguridad, y datos menos críticos pueden estar en sistemas más simples.
  3. Haz copias de seguridad periódicas. Yo lo hago cada semana y las guardo en un lugar diferente al principal. Esto me da tranquilidad si algo falla.

Mientras más organizado y sistemático seas, menos estrés tendrás: se trata de mantener la información de tus clientes segura sin exponerla a los delincuentes.

 

Hay pequeños hábitos que hacen una diferencia enorme

Una de las cosas que más sentido me hizo fue pedir a alguien externo que revise mis medidas de seguridad de vez en cuando. No es por desconfianza, es porque otra persona puede ver detalles que tú pasas por alto sin darte cuenta.

También descubrí que es fundamental tener claro qué hacer si algo se pierde o se filtra, como tener un plan para reaccionar sin agobiarse, porque así eres más funcional y más proactivo. Saber qué pasos seguir en un momento dado me ahorra agobios fututos.

La empresa Omega 2021, experta en ofrecer soporte y soluciones informáticas para empresas, nos explica que revisar los accesos antiguos cada cierto tiempo ayuda a evitar riesgos innecesarios y mantiene todo más controlado. Esto nos ayuda a ver si hay filtraciones, errores de registro o, incluso, si se nos ha escapado algo que podríamos haber pasado por alto.

 

Riesgos que no puedes ignorar

Los riesgos existen y son reales, así que considero muy importante que sepas que cualquiera puede ser víctima de estos ciberataques si no toma precauciones.

  • Muchas veces, los ataques no son directos. Por ejemplo, puede ser que alguien intente engañar a un colaborador con un correo falso, y que desde ahí acceda a tu información. Por eso, educar a tu equipo (aunque sea pequeño) también forma parte de la seguridad. Todos deben saber cómo identificar correos sospechosos y qué hacer en caso de duda.
  • Otro riesgo es la gestión de datos antiguos. No guardes información que ya no necesitas. Si tienes archivos de clientes de hace años que ya no sirven, bórralos de forma segura. Menos datos significa menos posibilidades de problemas.
  • Un riesgo que a veces pasa desapercibido es el uso de redes Wi-Fi abiertas o poco seguras. Si tú o alguien de tu equipo se conecta desde una red pública que NO está protegida, es más fácil que alguien intercepte la información que están enviando o recibiendo. Usad siempre redes de confianza o, si no queda otra, activar una VPN para mantener todo cifrado y evitar que tus datos circulen sin protección.

 

Manejar datos de clientes me hizo aprender rápido

Empecé aplicando pasos pequeños: contraseñas más seguras, revisar quién tenía acceso, herramientas de almacenamiento confiables. Eso me hizo más responsable y consciente.

Cada vez que alguien me confía un manuscrito, una novela personal escrita y trabajada con mucho amor, o incluso sus datos personales, pienso: esto es importante para ellos, y debo cuidarlo, y esa responsabilidad me ayuda a no saltarme pasos ni a confiarme.

Y también me di cuenta de que no hay que complicarse la vida. Realmente, basta con aplicar buenos hábitos y mantener todo bien organizado.

 

Cómo mantener la calma y no obsesionarse

En mi caso, yo establecí rutinas: cada semana reviso los accesos, hago copias de seguridad y actualizo cada herramienta que sea necesaria, porque así puedo confiar en que todo está protegido y eso me ayuda a mantener la calma.

También aprendí a asumir que todo es peligroso: usar servicios confiables y buenas prácticas reduce enormemente el riesgo.

Y sí, siempre habrá riesgos, pero podemos vivir tranquilos si hacemos nuestra parte.

 

Lo que realmente importa al final

Manejar datos de clientes online sí puede ser seguro, pero requiere atención y hábitos claros. No depende de tener un gran presupuesto ni de ser experta en tecnología, depende de ser responsable, organizada y constante.

Y algo importante: no se trata solo de proteger tu negocio, sino de proteger a las personas que confían en ti. Ese es el pensamiento que debe cambiar tu forma de actuar y de priorizar la seguridad de tus clientes. Cuando veo que mis clientes me envían sus manuscritos, sé que cada medida que aplico vale la pena.

 

Si algo quiero que te lleves de esto es que la seguridad es muy necesaria

Es parte de nuestro trabajo diario como emprendedores, incluso si somos pequeños. Manejar datos de clientes online puede ser seguro si aplicamos hábitos simples, revisamos herramientas confiables, y no dejamos que el miedo nos paralice.

Al final, la confianza de nuestros clientes es lo más valioso. Cada paso que demos para protegerla es un paso que fortalece nuestro negocio y nos hace sentir tranquilos. Así que revisa tus sistemas, aprende lo básico, y mantén la seguridad como prioridad.

No se trata de vivir con miedo, sino de trabajar con responsabilidad y sentido común. Y créeme, una vez que aplicas esto, dormir mejor por las noches no tiene precio.

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