Conocemos mucho a la policía, los bomberos o los servicios de emergencia. Es lógico, puesto que se ocupan de mantener a salvo a la población, cada uno en su campo de acción. Pero existen otros profesionales dedicados a proteger el planeta y no solo a las personas. Se trata de los desconocidos agentes forestales. Desconocidos porque se trata de una profesión que siempre queda a la sombra, aunque cada vez se le da más voz. Aun así, para la mayoría, su labor es desconocida. En la actualidad, con todos los problemas que sufre el medioambiente, no está de más conocer esta profesión.
Los agentes forestales son los encargados de hacer que se cumpla la normativa sobre materia forestal, en la que se engloban la flora, la fauna, la caza, los incendios forestales, los ecosistemas, las aguas, las vías pecuarias, los espacios naturales protegidos, la geomorfología, el paisaje y los recursos naturales. Casi nada. Esta profesión conlleva una serie de funciones y responsabilidades que requieren de una formación y estudios concretos para su desarrollo.
Convertirse en agente forestal es una excelente idea y una muy buena opción laboral, sobre todo para aquellos que aman la naturaleza y el medio ambiente. Para quienes tengan la intención de dedicarse profesionalmente a la conservación y defensa del entorno natural, con este artículo vamos a adentrarnos en las funciones y estudios que se necesitan para convertirse en un guardián del medio ambiente. Los agentes forestales, agentes rurales, guardas forestales o agentes medioambientales son parte de un mismo mecanismo, con unas funciones y beneficios profesionales que siempre viene bien considerar.
Estos profesionales se ocupan de vigilar, proteger y conservar el medio ambiente de las zonas forestales y rurales. Ejercen como policía judicial en los delitos de carácter medioambiental, interviniendo en casos de contaminación, vertidos, tala ilegal… Veámoslo con mayor detalle.
Qué es y qué hace un agente forestal
Para conocer mejor esta profesión, no hemos dudado en acercarnos a Inafo, un centro de formación especializada para este tipo de profesionales y su preparación como opositores. Como ellos nos explican, los agentes forestales son los principales responsables en lo que respecta a la conservación del medio natural. Dentro de sus numerosas funciones, encontramos la prevención, detección y extinción de los incendios forestales o la formación ciudadana, en todo lo relativo a la educación ambiental. Los agentes forestales cumplen una labor esencial e indispensable cuando se trata de la conservación del medio natural. A su vez, fomenta, mediante itinerarios educativos, la importancia de la educación medioambiental y la conservación del entorno natural.
Uno de los mayores desafíos que tienen las sociedades contemporáneas no es otro que el de conservar el medio ambiente, razón por la que la labor de los agentes forestales resulta indispensable. Tanto en lo relativo a concienciación de la sociedad como en la parte práctica de su profesión. Dentro de su rango de actividades, se diferencian tres grupos: la custodia y protección del medio ambiente, la prevención y la investigación de los incendios forestales y la gestión, para que se produzca un mejor aprovechamiento de los recursos naturales.
Lo que nos lleva directamente a las funciones que realizan los agentes forestales, que a veces se confunden con las que llevan a cabo otros profesionales dedicados por igual al medio ambiente.
Empezamos por la gestión forestal. Dentro de esta rama de actividades, los agentes forestales realizan el denominado Plan Anual de Aprovechamientos en MUP (montes de utilidad pública) y velan por que se cumpla. Deben prevenir, detectar e informar sobre las plagas y enfermedades de carácter forestal, además de informar como es debido y de forma periódica a las autoridades pertinentes. Colaborar, conocer y realizar un seguimiento de los Proyectos de Ordenación y Planes Técnicos es otra de sus funciones dentro de la gestión.
Pasamos a la defensa de la propiedad. En lo que a fincas de propietarios respecta, los agentes forestales deben intervenir cuando se produce un proceso de deslinde, es decir, el derecho a fijar cercados para separar terrenos; y amojonamiento, señalar con mojones los límites de un terreno, en los montes catalogados. Es deber de los agentes colaborar en los estudios de propiedad, en montes públicos no deslindados, además de informar de su estado cuando se reciben solicitudes de inmatriculación (primera inscripción del inmueble), en fincas particulares.
Se ocupan también de la gestión de las vías pecuarias. Estas vías de tránsito de ganado son responsabilidad de los agentes forestales, quienes deben informar sobre las solicitudes de autorización y vigilar el estado de este tipo de vías, su aprovechamiento y la ocupación autorizada. Los procesos de deslinde y amojonamiento requeridos por estas vías forman parte de las funciones de estos agentes.
No podemos seguir sin hablar de los incendios forestales. Siendo nuestro país un lugar con amplios territorios naturales, es uno de los países europeos donde se produce un mayor número de incendios. De ahí que la función de los agentes forestales sobre la vigilancia y detección de incendios sea indispensable. Dentro de esta función en particular, deben informar sobre las condiciones de peligro, la meteorología, la topografía, los modelos de combustible, accesos o puntos de agua… Es decir, sobre todos aquellos factores que hay que considerar cuando se trata de gestionar un incendio.
Por último, su misión dentro de la biodiversidad. Los agentes forestales vigilan los Espacios Naturales Protegidos y la Red Natura 2000. Esta última es una red ecológica europea de áreas de conservación de la biodiversidad, lo que la convierte en el mayor instrumento para conservar la naturaleza dentro de la Unión Europea. Cuenta con Zonas Especiales de Conservación (ZEC) y Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA), cuya finalidad es asegurar la supervivencia a largo plazo de las especies y los tipos de hábitat, frenando la pérdida de biodiversidad.
Aparte de estos campos de actuación, los guardas o agentes forestales pueden inspeccionar los parques eólicos o tendidos eléctricos, trabajar con Protección Civil y participar en programas de concienciación destinados al público en general.
Convertirse en agente forestal
Para ser un agente forestal, no hay otro camino que el de opositar. La administración general y las comunidades autónomas convocan de forma continua un alto número de plazas para convertirse en un agente forestal en toda regla. Todos aquellos que se preparen el temario y las pruebas exigidas pueden optar a formar parte de esta profesión. Los requisitos mínimos para poder presentarse a la prueba de oposición son: disponer de la nacionalidad española, ser mayor de edad, contar con el título de bachillerato o equivalente, un certificado médico en el que se garanticen las condiciones físicas y psíquicas adecuadas para desempeñar las funciones y el carnet de conducir vigente.
Las oposiciones a superar varían entre las diferentes comunidades autónomas, aunque de forma mínima, constando, en cualquier caso, de cuatro ejercicios o fases eliminatorias.
El primer test a realizar consta de una serie de preguntas relativas al temario, lo que implica la Constitución, las corporaciones locales, las comunidades autónomas y el proceder administrativo.
En la segunda fase o examen, se llevan a cabo diferentes pruebas de carácter práctico.
Pasar al tercer examen conlleva el desarrollo, por escrito, de uno de los temas que componen el programa. Se trata de un temario más específico que el que concierne al primer examen, de carácter más general. Por lo que hay que conocer con mayor profundidad la legislación de protección de espacios naturales de caza y pesca, incendios forestales, legislación de bosques, botánica, explotación y ordenación de montes, plagas, especies cinegéticas y piscícolas, viveros y repoblaciones forestales.
La cuarta y última prueba de selección consiste en una prueba física, previamente estipulada.
Como se puede ver, se trata de un temario extenso y complejo, por lo que se requiere una constancia y dedicación elevada para poder pasar por las cuatro fases y obtener la plaza.
Convertirse en agente forestal es más que una profesión. Permite cuidar del medio ambiente y proporciona beneficios a nivel personal, además de una serie de ventajas laborales. Se trata de un trabajo fijo y estable, puesto que, una vez superada la oposición, la plaza es fija, lo que garantiza estabilidad laboral y económica.
La jornada continua de estos profesionales permite una mayor disposición del tiempo libre, esencial para conciliar vida laboral y personal. Estos profesionales pueden solicitar excedencias de hasta un año si se producen determinadas circunstancias, pudiendo detener la actividad laboral y atender asuntos de carácter personal o familiar.
Además, existe la posibilidad de recurrir a la promoción interna, ya que existen varias categorías y especialidades, lo que permite avanzar en la carrera y acceder a puestos que requieren mayor responsabilidad y, en consecuencia, cuentan con una mayor remuneración.
De manera que, si te gusta la naturaleza y el cuidado del medioambiente, convertirte en agente forestal puede ser la mejor opción. Aunque se trate de una oposición y las oposiciones suelen ser duras en su preparación, el resultado puede ser excelente y obtener un puesto de trabajo a tu medida. Ser agente forestal es, sin lugar a dudas, una de las mejores vocaciones que se pueden encontrar a la hora de labrarse un futuro profesional satisfactorio. Tan solo hay que proponérselo y estudiar lo necesario para poder cuidar del entorno natural con todas las de la ley.

