Mitos y verdades sobre la estética dental

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Me sorprende todo lo que la gente da por hecho cómo tienen que cuidar sus dientes sin molestarse en investigar ni un poquito. Hay tantos mitos por ahí que es fácil confundir lo que es cierto y lo que no, y por eso decidí sentarme a investigar.

La verdad, es que algunas cosas me dejaron con la boca abierta y otras me hicieron replantearme ideas que yo misma tenía sobre una sonrisa bonita.

 

No todos los dientes blancos son sanos

Uno de los mitos más grandes que encontré es que unos dientes muy blancos siempre significan dientes saludables, pero la verdad es que un diente puede verse muy blancos y bonitos y, aún así, tener problemas.

  • Hay procedimientos de blanqueamiento que dejan los dientes súper blancos, pero no reparan caries ni fortalecen el esmalte. En realidad, algunos tratamientos excesivos de blanqueamiento pueden incluso debilitarlo.
  • Y otra cosa que me sorprendió: un diente sano no tiene por qué ser blanco nieve. Los tonos amarillos claros o crema pueden ser perfectamente normales y sanos. Lo importante es que no duelan, no estén fracturados y que la encía esté bien.
  • Incluso hay gente que confunde esmaltes naturales con manchas y gasta para repararlos.

Los dientes blancos llaman la atención, pero no son la señal definitiva de que todo esté en orden.

 

El blanqueamiento casero no siempre es seguro

Seguro que has visto miles de tutoriales con bicarbonato, limón o pastas que son “aparentemente buenas! que prometen dientes ultra blancos en una semana. Pues la realidad es que no todos funcionan, y algunos pueden hacer más daño que bien.

  • Usar productos demasiado abrasivos, como bicarbonato puro o mezclas ácidas, puede desgastar el esmalte y dejar los dientes más sensibles. Y lo peor es que ese desgaste no se nota de inmediato, pero con el tiempo puede causar problemas serios.
  • También me llamó la atención que algunas personas confían ciegamente en tiras blanqueadoras que venden en supermercados. Algunas funcionan, sí, pero otras no tienen el efecto deseado y pueden irritar las encías si se usan mal.

Lo más recomendable es consultar cuanto antes con un dentista, porque un profesional te puede recomendar tratamientos caseros seguros, como pastas específicas o geles autorizados, pero siempre siguiendo sus indicaciones.

 

Las carillas dentales no siempre corrigen dientes feos

Yo pensaba que las carillas solo se usaban cuando los dientes estaban torcidos, manchados o chuecos, pero resulta que mucha gente las pone por otras razones, incluso cuando sus dientes están perfectamente sanos.

Me contaron que algunas personas buscan carillas para conseguir un tono uniforme o cambiar la forma de sus dientes porque quieren un estilo concreto. Y no tiene nada que ver con salud, simplemente estética. Eso sí, hay que tener cuidado: las carillas implican limar un poquito el diente natural, así que no es un procedimiento reversible. Una vez que se hace, el diente siempre necesitará cuidado profesional.

Desde La Clinica dental la Chicuela recomiendan asegurarse de que el diente natural esté sano antes de cualquier carilla y explican que, a veces, pequeñas correcciones con ortodoncia o blanqueamiento profesional pueden dar un resultado igual de estético sin tocar tanto el diente.

A veces queremos soluciones rápidas y nos olvidamos de lo que realmente importa: la salud.

 

La ortodoncia no solo sirve para dientes torcidos

Cuando pensamos en ortodoncia, lo primero que viene a la cabeza son los dientes torcidos o los brackets, pero descubrí que los tratamientos de ortodoncia se usan para muchas otras cosas.

  • Por ejemplo, corregir la mordida puede cambiar cómo se ve la sonrisa en general y, si los dientes superiores e inferiores encajan bien, la sonrisa se ve más equilibrada y natural.
  • Además, la ortodoncia puede prevenir desgaste desigual, problemas en las encías o dificultades al masticar, así que los beneficios indirectos son bastante visibles.

 

Además, no todo el mundo necesita brackets metálicos

  • Hay opciones más discretas como alineadores transparentes que funcionan muy bien y no llaman tanto la atención.
  • Y, otra cosa: la edad no siempre es un límite.

Aunque hay gente que cree que solo los adolescentes pueden usar ortodoncia, muchos adultos también se benefician, y los resultados son igual de buenos.

 

No todos los tratamientos son dolorosos

Siempre escucho historias de gente que dice que hacerse un blanqueamiento o ponerse carillas es doloroso. Yo creía que iba a ser incómodo, pero leyendo experiencias reales, entendí que no es así en la mayoría de los casos.

Los blanqueamientos profesionales pueden causar sensibilidad momentánea, pero desaparece en pocos días. Las carillas y los alineadores suelen ser indoloros. Lo más molesto puede ser la adaptación al nuevo aparato o al diente tratado. La clave es que un buen dentista evalúe cada caso y ajuste el tratamiento a la comodidad del paciente.

Me llamó la atención que muchas personas evitan tratamientos por miedo al dolor que nunca llega. Al final, esto solo retrasa conseguir la sonrisa que desean y, en algunos casos, empeora la salud dental por no tratar problemas a tiempo.

 

Las encías también importan

Las encías tienen un papel enorme en cómo se ve la sonrisa. La gente piensa que “las encías solo importan si duelen o sangran”, pero su forma y color son muy importantes para la apariencia.

 

Por ejemplo:

  • Encías desiguales pueden hacer que los dientes parezcan más cortos o desproporcionados.
  • Encías inflamadas o retraídas pueden arruinar incluso los dientes más bonitos.

Por eso, un pequeño ajuste de encías, hecho de manera profesional, puede mejorar muchísimo la estética de la sonrisa sin tocar los dientes. No es algo que se aconseje todos los días, pero te puede ayudar a prevenir más de un problema futuro.

Así que no hay que olvidar nunca mirar las encías como parte de la sonrisa. Si se cuidan bien, todo se ve más natural y sano.

 

Otro mito curioso es que si los dientes están rectos, la sonrisa ya es perfecta

Yo siempre pensé que tener los dientes alineados y blancos ya era sinónimo de que tenía una sonrisa bonita y muy sana, pero no es así: la forma de los labios, la proporción de los dientes y cómo se ven al hablar o sonreír afectan mucho más de lo que parece.

  • Por ejemplo, unos dientes rectos que estén desgastados o con bordes desiguales pueden hacer que la sonrisa se vea “rara” aunque todo esté alineado.
  • También entran en juego las encías: si hay inflamación, retracción o diferencias en el contorno, incluso los dientes más perfectos pierden atractivo.
  • Y ni hablar del color: un solo diente más oscuro puede romper la armonía de la sonrisa.

 

Como acabas de ver, la estética dental no es solo alinear dientes o tenerlos muy blancos

Es un conjunto de detalles que se combinan: dientes sanos, encías uniformes, color equilibrado y cómo se ven al moverse la boca al hablar o reír.

Mirar los dientes por sí solos no te va a dar la respuesta, tienes que pensar en la sonrisa completa. Esto me hizo darme cuenta de que muchas veces nos enfocamos en lo superficial y olvidamos que el conjunto es lo que realmente importa.

 

Lo natural también puede ser bonito

Por cierto, piensa que no siempre necesitamos procedimientos muy complicados para tener una sonrisa atractiva. Muchas veces, cuidar la higiene, hacerse revisiones periódicas y, si se quiere, un blanqueamiento profesional moderado, hace una diferencia enorme.

Me sorprendió la cantidad de gente que cree que “si no me pongo carillas, no puedo tener dientes bonitos”. La verdad es que el cuidado básico hace más de lo que pensamos. Incluso los pequeños ajustes con ortodoncia o limpieza profesional pueden transformar la sonrisa sin pasar por procedimientos invasivos.

 

Cómo decidir qué hacer

Por supuesto, investigar. No podemos lanzarnos a lo que vemos en internet o a lo que supuestamente le funcionó a otra persona. Preguntar, conocer todas las opciones y entender bien los riesgos y beneficios es clave.

 

Lo más importante siempre debe ser la salud

Una sonrisa bonita no sirve de nada si los dientes o las encías no están sanos. Cada sonrisa es diferente, y muchas veces lo que realmente mejora la estética es una combinación simple: dientes cuidados, encías sanas y la seguridad que uno siente al sonreír.

 

Como ves, cuidar tus dientes es más importante de lo que crees

No se trata solo de blancos perfectos o de dientes rectos, se trata de cuidar la salud y de entender que los tratamientos estéticos son complementarios, no esenciales.

Es curioso darse cuenta de que cosas que parecen obvias muchas veces son mitos, y que detalles pequeños pueden hacer una gran diferencia. Creo que deberíamos tomar decisiones basadas en información real, no en lo que vemos en redes o lo que nos dice alguien que quiere vender un tratamiento.

La estética dental importa, sí, pero la salud y la prevención son todavía más importantes. Entender esto cambia totalmente cómo vemos nuestra sonrisa y nos ayuda a tomar decisiones más inteligentes y cuidadas.

Al final, lo que me queda es pensar en cómo miramos nuestra sonrisa y cómo queremos cuidarla. No se trata de seguir estándares imposibles, sino de saber qué es saludable, qué se puede mejorar y cómo hacerlo de forma segura.

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